Thursday, March 26, 2009

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En mi infancia Marzo era detestable porque llegaban las clases, pero, por otro lado estrenaba zapatos nuevos de colegio, cuadernos y libros nuevos, a medida que corrían los años los meses de Marzo fueron más amigables me reencontraba con mis conpañeros, mis yuntas y eso los hacía más agradables hasta que llegaron los Marzo de mi adultez, cargados de cuentas, matrículas, patentes, seguros y de un cuanto hay, y en estos cuantos hay cargados de malas noticias, primero mi cáncer, y ahora mi carácter de paciente terminal, todo en el mismo mes de Marzo, ya no es un mes agradable para mí y para nadie de los que me rodean.